ACERCA DEL SUEÑO
Suspende el sueño antes de cerrar los ojos
y te verás saliendo de la tumba corporal.
Atrapa el hilo de tus pobres ideas,
concentra tu mirada en solamente ver;
en pocas horas verás al cuerpo diluirse
en llantos amargos y en angustiosa pena.
Por intuir el alma y buscar su semejante
verás sangrar tu piel en noches sin luna
y amarás a fuego entre dolores.
En un preciso instante se oye el golpe de la muerte,
una fractura en el hueso astral, en el oído,
la sucia imagen proyectada de un túnel
por donde fluye libido secreta,
el vacío que cae al interior del mundo
y el mundo que termina
en la espalda de la primera mujer (ahora vieja)
cuya imagen es plena luz.
A punto de dormir ya no se es hombre
ni objeto predispuesto al misticismo,
más bien es otro el curso:
un triste corazón anestesiado,
la gracia del verbo perdida en el lodo,
la íntima voz a media tráquea,
y uno que se ahoga en tórridas flemas
pero libre de la vergüenza que en vigilia
embriaga los impulsos del desatino.
Entonces sí,
duerme pedazo de carne,
aquí se toca música pro Hipnos
a la hora del baile de las máscaras,
a la hora en que tu alma sublimada
sube tanto,
que los dioses la usan
para limpiarse el culo.
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