MUJER


Mujer,
no mires el suplicio de los cuerpos
sometidos por tanta sangre impura,
no toques el cristal pretérito ni el aire
que llora roto a causa del presente,
levanta mejor tus emociones y tu piel
hacia las águilas del cielo sublimado
para darte al oro de la Santa Espera.

A nadie que te llore volverás la cara
ni abrirás el pecho de la Madre:
a nadie que te duela, a nadie que ansíes;
fecunda hoy esta palabra de fuego
con amor asimilado a la sintaxis
y verás un argot que negramente disuelve
y significa.

Mujer,
de estar en crisis esta unión
la sonrisa del pacto se nos congela.
Mírame enterrar mis propios huesos
y asiste al quemado del orgullo
en tristes lenguas orientadas a lamer la sal:
un deseo nítido sucumbe y se amalgama
en suaves cúmulos vertidos al éter.

Envuelve, mujer, la noche muerta en su egoísmo.
Más que nunca recupera la forma del origen
para que en mi mente nazcan leyes trinitarias
y nos haga prometer la unión eterna.

Bebo ahora de tu ser y sangro
a pulso contra el Huevo Cósmico
en el primer silencio de la mañana.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ESPEJO DE LAS SOMBRAS

LLANTO