OJOS MOJADOS
después de tanta lluvia, cercano al borde,
la luz comiendo sus últimas partículas de oro
cuando los otros soñaban olvidados al caminar
y nadie llegaba a conocer lo humano,
eso que al nacer causaba dolores prematuros
sin conciencia y con ojos mojados,
ojos ocultos detrás de alguna realidad no pensada,
viendo las germinaciones en la materia
sin saber hasta cuando el crecimiento.
Y hubo un mar que caía en la cara
navegándola a golpe de inútiles fronteras,
cargándola con leves juramentos al paso
de los años en la humedad,
agua de lenta lluvia, cercana al borde,
violencia de las tempestades a causa de la religión
y el alivio que todo eso nos causaba,
porque al nacer lo humano fue la sangre,
y después de la sangre los ritos del amor
que dieron a todos la forma conveniente,
la conciencia de la realidad y una nueva frontera.
Al final del proceso la palabra en la tierra
caía en la cara, en el cuerpo caía sin dolor,
en los ojos mojados después de tanta lluvia
como una estación espontánea del paisaje,
se formaron en parejas y se reprodujeron,
la filosofía surgió del terremoto
y adoptó la forma conveniente en la escritura
al tiempo que la realidad se pensó y estuvo lista
y hermosa en su materia prematura,
limpia en su cuna de oro y barro,
como una virgen en el día de su boda.
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